Doce meses después de su activación, la ‘Operación Catatumbo’ continúa como un dispositivo permanente del Ejército en Norte de Santander, con presencia territorial orientada a la protección de la población civil y al control de escenarios asociados al orden público. El despliegue ha involucrado capacidades militares, logísticas y administrativas, articuladas bajo un esquema de operación continua.En el terreno, la operación ha contado con más de 11.200 soldados pertenecientes a unidades de la Segunda División, apoyadas por fuerzas especiales, aviación, movilidad terrestre y componentes de apoyo interinstitucional. Esta presencia ha permitido mantener control operacional en zonas con disputa armada, así como garantizar corredores de movilidad y atención a situaciones humanitarias derivadas del conflicto. A lo largo del año se registraron acciones de acompañamiento a comunidades, evacuaciones de población civil y apoyo a entidades del Estado en escenarios de emergencia. En ese periodo fueron evacuadas 3.633 personas, entre ellas 57 firmantes del Acuerdo de Paz, y se distribuyeron 352,5 toneladas de ayudas humanitarias. De igual forma, se reportó la recuperación de 42 menores de edad, la desmovilización de 161 integrantes de estructuras armadas y la captura de 167 personas vinculadas a hechos que afectaron a la población civil.Una de las ambulancias adquiridas. Foto:CortesíaLos recursosEn materia presupuestal, para la atención de la conmoción interior en la región del Catatumbo al Ejército se le asignaron 460.184 millones de pesos. De ese total, 443.444 millones fueron adjudicados mediante procesos contractuales, mientras que 11.275 millones correspondieron a gastos reservados y 5.198 millones a prima geográfica autorizada para el personal desplegado en la zona, de los cuales se pagaron 3.190 millones a quienes cumplieron los criterios establecidos.Los recursos se distribuyeron según capacidades operacionales. En inteligencia se destinaron 53.644 millones de pesos; en movimiento y maniobra, 77.559 millones; en mando y control, 60.299 millones; en protección, 140.172 millones; y en sostenimiento, 136.190 millones. El componente de fuegos no tuvo asignación presupuestal dentro de este paquete específico.Los vehículos adquiridos. Foto:CortesíaLos datos consolidados muestran que se adelantaron 68 procesos de contratación, todos adjudicados, lo que representa un avance del 99,9 por ciento frente al total previsto. El valor asignado alcanzó los 443.731 millones de pesos y el valor adjudicado fue de 443.444 millones. El remanente, cercano a 287 millones de pesos, fue reintegrado al Tesoro Nacional, conforme a las reglas establecidas para recursos de uso exclusivo en el marco de la conmoción interior.Durante los primeros tres meses, el decreto de conmoción habilitó la contratación directa. Según los responsables del proceso, aun bajo esa modalidad se aplicaron esquemas de pluralidad de oferentes, invitando a varios proveedores y seleccionando las ofertas conforme a criterios técnicos y financieros. Posteriormente, los procesos se ajustaron a los mecanismos ordinarios previstos en la Ley 80 y la Ley 1150, con publicación de la información no reservada en el SECOP.La región del Catatumbo. Foto:CortesíaEntre los bienes y servicios adquiridos se encuentran ambulancias medicalizadas, vehículos tácticos, motocicletas, sistemas de comunicación, equipos de georreferenciación, drones, sistemas antidrones, material balístico, equipos de sanidad, carpas móviles, raciones de campaña, dotación de intendencia, cámaras de seguridad y equipos de cómputo. En aviación se reportó una inversión cercana a 20.075 millones de pesos, con un total de 475 horas de vuelo destinadas a movilización de tropas, evacuación de población civil, transporte de insumos, combustible y repuestos.Dentro del componente de acción integral se asignaron 1.047 millones de pesos, equivalentes al 0,76 por ciento del total. Estos recursos se utilizaron para la adquisición de maquinaria destinada a la producción de material comunicacional, como equipos de marquilla para gorras, camisetas y vasos, empleados en actividades de acercamiento comunitario y difusión de mensajes institucionales. En Tibú, corazón del Catatumbo. Foto:César Melgarejo. EL TIEMPO @cesarmelgarejoaLa maquinaria quedó incorporada a las capacidades permanentes del Ejército para su uso en acciones conjuntas con entidades del Estado y otras organizaciones dentro del esquema de acción unificada.En el ámbito de protección, la inversión incluyó sistemas de detección e inhibición de drones, equipos de protección balística para aeronaves, detectores de metales y kits de movilidad. De acuerdo con la información técnica, estos sistemas operan bajo frecuencias que requieren actualizaciones periódicas, lo que hace parte del mantenimiento regular de las capacidades adquiridas.El sostenimiento contempló mantenimiento de activos, compra de repuestos, combustible, antenas de conectividad satelital, botiquines de campaña tipo M3, cargadores solares portátiles y material para adecuación de instalaciones. A esto se sumó la renovación de dotación personal, como uniformes y botas, asociada al desgaste propio de la operación continua en el terreno.En cuanto a material de guerra, se reportó la adquisición de 2.542 fusiles como parte del proceso del fortalecimiento de armamento institucional, junto con munición de calibre 5.56 mm. Estas compras se enmarcaron en los planes de modernización vigentes y se integraron a la operación en curso.El seguimiento al uso de los recursos, según el Ejército, incluyó controles internos de la institución, la supervisión del Ministerio de Defensa y la rendición de cuentas ante la Presidencia de la República. La trazabilidad de los procesos, según los responsables, se mantiene a través de registros contractuales y sistemas de control fiscal, con las limitaciones propias de la información clasificada.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.com

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