
A Fernando Alonso se le empieza a poner cara de Bill Murray, el carismático actor de ‘Lost in Translation’, entre muchos otros de sus éxitos cinematográficos. Uno de sus papeles más reconocibles es el de Phil Connors, un hombre del tiempo desplazado a Punxsutawney (Pennsylvania) para cubrir la predicción de la marmota Phil, a quien se le presupone el poder de anticipar cuándo terminará el invierno. Por si el acontecimiento en cuestión no fuera ya de por sí difícil de masticar, el meteorólogo queda ‘Atrapado en el tiempo’, traducción al español del título original de la película –‘Groundhog Day’–, de modo que cada mañana se levanta en el mismo día. Pues bien, así vive Aston Martin desde hace un par de años por estas mismas fechas, en las que pasa de los niveles más altos de excitación, derivados de las expectativas generadas en base a la ilusión, al disgusto más profundo, al comprobar el potencial real del coche que ha proyectado. Sobre el papel, la introducción de un nuevo reglamento técnico parecía la coyuntura perfecta para dar el salto de calidad que el equipo de Silverstone necesitaba para comenzar a rentabilizar la inversión hecha en los últimos meses, sobre todo la incorporación de Adrian Newey como director de orquesta. Sin embargo, la realidad parece haber atropellado a los bólidos verdes, al menos en lo que llevamos de pretemporada.El AMR26 va tarde en todo, no solo en la pista. Además de retrasar su estreno en la toma de contacto –shakedown– de Montmeló, los dos primeros entrenamientos en Baréin, de los seis que hay en total antes del arranque del Mundial, hicieron saltar todas las alarmas. El problema no es uno, sino una combinación de los elementos clave en el rendimiento de un monoplaza. El motor Honda, nuevo socio de la estructura después de su separación de Red Bull, de momento no es fiable –el miércoles, Lance Stroll dio menos de 40 vueltas– y tampoco empuja lo suficiente. En recta pierde unos 20 kilómetros por hora respecto a Ferrari, y su eficiencia en la gestión de la parte eléctrica, que con esta reglamentación crece hasta el 50%, es muy pobre. El chasis es inestable y el conjunto no genera la carga aerodinámica que debe pegarlo al suelo. Con esas limitaciones se explica que Alonso terminara este jueves a cuatro segundos del más rápido, Charles Leclerc.“No estamos en la posición que queríamos. Hemos empezado con el pie izquierdo. Perdernos [el shakedown de] Barcelona fue muy importante. No solo no asistimos al test, sino tampoco los días de filmación previos. Hay equipos que el 9 de enero ya estaban rodando”, convino Alonso, este viernes. El ovetense y Stroll se repartirán la semana que viene las tres últimas jornadas disponibles antes de viajar hasta Melbourne, para asistir a una primera carrera que llega demasiado pronto para la tropa de Silverstone. “Nos encontramos con problemas cada vez que salimos a pista. Puede que haya escuderías que se encontraron esas mismas dificultades en Montmeló, o en esos días de filmación”, añadía el bicampeón del mundo con Renault (2005 y 2006). Para alguien con tanta experiencia a sus espaldas como el español, quien, además, ha sufrido directamente el talento de Newey, el componente que más le preocupa es el motor. “El chasis no me genera ningún interrogante. Después de dominar el deporte durante más de 30 años, no creo que a Adrian se le haya olvidado todo. Con la unidad de potencia es un poco más difícil, porque todavía no tenemos un buen conocimiento de aquello que es más necesario con estas reglas”, remachó Alonso.Su vecino de taller, el hijo del dueño de Aston Martin, fue mucho más crudo el viernes en su diagnóstico del prototipo, y ambiguo en los objetivos que hay que marcarse, especialmente con vistas al primer tramo del calendario. “Ahora mismo diría que estamos a unos cuatro segundos del primero, o incluso a cuatro segundos y medio. No creo que el rendimiento nos caiga del cielo. Tenemos que encontrar formas de extraer más del paquete del que disponemos y, a la vez, mejorar el coche y el motor”, relató Stroll. “Contamos con todas las herramientas para luchar por victorias y campeonatos. No lo estamos haciendo ahora mismo y tenemos que pensar en cómo podemos hacerlo [en el futuro]”, remachó el corredor canadiense, que este viernes concluyó el 15º a 4,7 segundos de Kimi Antonelli (Mercedes), el más veloz.
La realidad atropella a Aston Martin | Fórmula 1 | Deportes
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