
Este texto es una entrega de la Queerletter, la newsletter LGTBIQ+ de EL PAÍS, coordinada por Pablo León. Apúntate aquí para recibirla.En los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran desde el 6 de febrero y hasta el 22 en Milán-Cortina (Italia), se ha batido el récord de deportistas LGTBIQ+ compitiendo: hay 47 atletas abiertamente queer, según el recuento de la publicación Outsports. En esta cita se han marcado varios hitos LGTBIQ+. Así, el esquiador Elis Lundholm, de Suecia, se ha convertido en el primer atleta trans ―al menos abiertamente― que compite en una olimpiada invernal (aunque lo hace en la categoría femenina). Por su parte, la patinadora artística Amber Glenn, del equipo estadounidense, es la primera lesbiana de su disciplina en la historia olímpica.Desde Outsports, fundado en 1999 y centrado en la publicación de noticias sobre deporte y visibilidad LGTBIQ+, han calculado que hay 36 mujeres y 11 hombres del colectivo visibles en esta contienda deportiva de 13 países. El deporte con más atletas del colectivo es hockey sobre hielo, con 23 jugadoras. Mientras que el único deporte en el que los hombres visibles del colectivo superan a las mujeres es el patinaje artístico: seis hombres y una mujer. En los últimos años, la visibilidad de atletas olímpicos del colectivo no ha dejado de crecer. En la cita invernal de 2022 hubo 36 deportistas visibles; en la de 2018, 15; mientras que en la de 2014 fueron siete. En los Juegos de 2024 en París también se batió récord de competidores LGTBIQ+ con 199. “Esperamos que el número final en Milán aumente, ya que esto ha ocurrido en todos los Juegos recientes después de que Outsports publicara la lista inicial”, explican desde la publicación que contacta con todos los deportistas para confirmar que forman parte del colectivo y que son visibles. “Por ejemplo, el día siguiente a publicar nuestra lista, se añadieron tres atletas más”, agregan. Los JJOO de Invierno se celebran en Italia, país europeo que no destaca por su defensa de los derechos LGTBIQ+. En el último ranking presentado por ILGA (la Asociación Internacional LGTBI+), Italia ocupa el puesto 35 de 49 Estados analizados en relación a los avances para el colectivo (España es el 5º en esa clasificación). En el país no es legal el matrimonio igualitario, aunque desde 2016 reconoce las uniones de hecho. Desde la llegada al poder de Giorgia Meloni, actual primera ministra de la formación ultraderechista Hermanos de Italia, las cosas no han mejorado. “Sí a las familias naturales, no al lobby LGTB; sí a la identidad sexual, no a la ideología de género; sí a la cultura de la vida, no al abismo de la muerte”, declaró la política antes de asumir el cargo. Aunque en Italia hay legislación contra la discriminación, solo atañe al ámbito laboral, obviando el resto de facetas vitales (educación, servicios públicos…) y carece de normativa específica en contra de los discursos y delitos de odio, a pesar de los intentos por sacarla adelante. Además, no se permite la adopción a parejas del mismo sexo y el Gobierno de Meloni intentó vetar que las parejas de lesbianas, que habían tenido un hijo por inseminación artificial en otro país, se inscribieran como madres del menor. A pesar de ello, varias sentencias judiciales, entre ellas una del Constitucional italiano, han fallado a favor de permitirlo. Según el Constitucional, el hecho de no reconocer a ambas madres en el Registro Civil y de no permitirle dar su apellido al hijo vulnera los derechos del recién nacido.Lgtbifobia en el deporteEl récord de visibilidad LGTBIQ+ en unos Juegos Olímpicos de Invierno ocurre en un país de la Unión Europea que destila lgtbifobia. Una lacra que también aflora en el ámbito deportivo. Por ejemplo, en el caso de las personas trans, con mayor énfasis en las mujeres, debido a una supuesta ventaja física que no está respaldada con datos. Un metaanálisis, publicado recientemente en British Journal of Sports Medicine, analizó a 2.943 mujeres trans que se habían sometido a una terapia hormonal entre uno y tres años y no encontró evidencia de ninguna ventaja física con respecto a las mujeres cis. Por otro lado, en el fútbol domina la homofobia, pues, salvo contadas excepciones, es el deporte con menor visibilidad LGTBIQ+. La semana pasada, el árbitro alemán Pascal Kaiser pidió matrimonio a su novio en el estadio de Colonia durante un partido. Lo hizo ante unos 40.000 espectadores que celebraron el gesto. Sin embargo, unos días después, Kaiser llamó a la policía alertando de que había recibido amenazas por redes y que su dirección se había filtrado. Estas intimidaciones se convirtieron en realidad cuando Kaiser fue atacado en la puerta de su casa, según publicaron varios medios, el primero de ellos L’ Equipe. Apúntate aquí para recibir la Queerletter, la newsletter LGTBIQ+ semanal de EL PAÍS, con textos como este.
Los Juegos Olímpicos de Invierno marcan un récord de atletas LGTBIQ+ visibles | Deportes
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