Nasser Al-Attiyah sigue embalado rumbo al récord de ocho victorias en coche de Stéphane Peterhansel en el Rally Dakar. El piloto catarí de 55 años, que también es tirador olímpico y piensa ya en la clasificación para Los Ángeles 2028, logró este sábado su sexto Touareg, el primero para Dacia. La marca rumana del grupo Renault ha cumplido con su cometido de ganar el rally más duro del planeta en el segundo de los tres años que había reservado en su partida de presupuestos para conseguirlo. En el vivac incluso dudan sobre si van a continuar invirtiendo en el proyecto el año que viene. Al-Attiyah, que como muchos dakarianos empezó su trayectoria en los rally-raids como un caballo desbocado, ha ido madurando con el paso de los años y es ahora un auténtico maestro de la gestión de la prueba. Nadie mejor que él hoy en día en este aspecto. Por eso se ha llevado cuatro de sus seis entorchados en la última década. Aunque algunos dicen que es pura fortuna, lo cierto es que siempre sabe estar donde toca en cada momento de la carrera. La mecánica, además, le ha respetado. El catarí empezó con mal pie su aventura en Dacia, con malentendidos con la estructura de Prodrive y un desplante a Sébastien Loeb cuando este requería de su ayuda hace un par de ediciones. Su salida de Toyota hizo que cortara una racha de seis podios consecutivos en la carrera, otra prueba de su fiabilidad única. En un primer momento, Al-Attiyah dijo sentirse poco escuchado por el equipo, algo que ha cambiado este curso, donde desde el primer momento ha llevado la voz cantante. Aunque ha sonreído menos de lo habitual este año, sin explayarse como venía siendo habitual con los medios de comunicación, el catarí ha logrado su triunfo y añadido a su palmarés otras dos victorias de etapa que le sitúan a la altura de Peterhansel y Ari Vatanen, con un total de 50. El siguiente de la lista, Carlos Sainz con 42, cruzó la meta en quinta posición del rally a los 63 años, pero no añade victorias parciales a su palmarés desde 2023. Al-Attiyah ha igualado también al español, hasta ahora el único en haber ganado con cuatro marcas distintas la prueba de resistencia por excelencia. La decepción en el rally de Marruecos, donde perdió el Mundial de 2025 de rally-raids por saltarse el control de tiempo en la línea de meta de la última etapa, agrió el carácter de este afable millonario catarí, que decidió entonces cambiar de mentalidad y mantenerse serio hasta el último metro de la prueba con la intención de evitar otro error similar o el que este mismo sábado condenó a Brabec en las motos. Eso es lo que cuentan desde su círculo cercano. El proyecto de Ford comandado por Sainz y Nani Roma terminó con el piloto catalán en el podio. Su segunda plaza representa su mejor resultado desde 2019, después de superar por el camino un cáncer de vejiga en 2022 y el mazazo que supuso el accidente de motocross que dejó parapléjico a su hijo en 2024. Aunque el primer español en ganar el Dakar en 2004 decía no creer en los milagros, lo cierto es que en la víspera vivió uno en sus propias carnes al ser rescatado ‘in extremis’ por Laia Sanz y algunos de sus colegas de marca tras haberse cargado el eje delantero a 500 metros de la meta. Roma, uno de los tres pilotos capaces de ganar tanto en motos (2004) como coches (2014), sumó este sábado en Yanbu su sexto podio en la carrera. El resultado supone un chute de energía para el piloto de Folgueroles, que a sus 53 años dice tener cuerda para rato para seguir disfrutando del rally que ha definido su vida. Ya son 30 ediciones a sus espaldas, y tras superar la enfermedad y las adversidades en casa, vuelve a disfrutar de la carrera con una perspectiva única. Ganar ya no es lo único que le importa.

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